lunes, 18 de noviembre de 2013

on Pedro Infante evoco la imagen de mi ídolo. Me lo presentó a los 11 años de edad Emilio, casado con Edna, la mejramiga de mi mamá. Su madre se había casado con Vadillo,-- el semidios de la Fortuna--, el rey de la Lotería nacional pues se había sacado el premio mayor.
 Tenían un ring en su casa de Lindavista---no lejos de donde Pedro tenía la suya-- y allí me "enseñaba " a lanzar jabs y upper cuts.. Pedro, aveces, pasaba con Emiilo a buscarme para que !repartieran  la leche de su rancho. entre los vecinos de la colonia. Yo me quedaba en el auto, mientras ellos bajaban a visitar a una señora guapísima. Se tardaban horas....y la verdad, no les creía que estaban repartiendo litros de leche sino otra clase de... Pedro en su aniversario de natalicio  o   luctuoso, seguirá vivo en nuestra mente porque, de veras, por su simpatía, encanto y mucho talento, fue el mejor actor del cine nacional!!
EEn  muchas  ocasiones  fui  al  monumento  que  se erigió en l Ciudad  de  Mérida,  Yucatán,   verlo  desde abajo  y recodar tantas anécdotas  de  mi infancia.

Me  permito transcribir  la   siguiente  nota  de  Colunga :
Miguel Colunga
Experto en Comunicación Audiovisual. Más de 13 años de experiencia en las editoriales más importantes del país. Egresado de la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Pedro Infante, el actor que se inspiró en el box

por  | abril 15, 2013 10:15 AM
Había pasado una noche de tertulia con amigos. Ahí, rodeado de personas que lo habían visto crecer como persona y actor, Pedro Infante había reído y recordado aquellos momentos que los unieron por décadas. Con un bigote delgado, negro, y un peinado de raya al lado con bastante fijador para el cabello, Infante había bebido un poco; no mucho porque el alcohol no le gustaba. Estaba alegre y feliz como si sospechara que una tragedia se vendría sobre él.
Al día siguiente, como buen aficionado a la aviación, se levantó de madrugada. Al verse en el espejo reconoció el rostro que en 62 películas lo había hecho famoso, luego de ser un cantante de ranchero que conquistó algunas radiodifusoras y centros de espectáculos en su natal Sinaloa. Se arregló y agarró camino rumbo al aeropuerto de Mérida, en el sureño estado de Yucatán. Se presentó con las autoridades de la terminal aérea e hizo los trámites para que le permitieran pilotear un avión de grandes dimensiones que había sido utilizado como bombardero en la Segunda Guerra Mundial.
Al caminar sobre la pista de despegue vio de lejos al gran animal de acero: una sombra gruesa, imponente, le esperaba. Era una nave con la matrícula XA KUN. Revisó los rústicos sistemas de radiocomunicación; verificó los niveles de presión y que los alerones respondieran correctamente. Para entonces Pedro Infante ya tenía contabilizadas casi 3 mil horas de vuelo.
La imagen de hombre borracho y peleador se la había ganado por las cintas en las que dio vida a hombres que lloraban de amor al calor de las copas para después armarse de hombría y llevar serenata a su amada. En la vida real Pedro Infante era un tipo muy deportista: se le vio montar a caballo, practicar box, y hacer malabares enmotocicletas.
El deporte en el que se involucró más fue el boxeo. Quienes lo conocieron afirman que era bueno en el juego de las sombras. Tal vez no era un profesional entregado de tiempo completo, pero Infante tuvo a dos grandes entrenadores en la materia: Raúl “El Ratón” Macías, ex campeón nacional y mundial de peso gallo; y Bernabé “Babe” Vásquez, ex campeón nacional ligero.
Con Pepe “El Toro”, Pedro Infante se puso los guantes y se subió al cuadrilátero y demostró que además de dotes de cantante y actor también era un buen boxeador, aunque sea para grabar películas.

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Aquel lunes 15 de abril de 1957, Pedro Infante le decía a su Capitán de vuelo, Víctor Manuel Vidal, lo agradecido que estaba con la vida. “No debo nada a nadie, pero debo a todos mi éxito, sobre todo a Dios y a la Santísima Virgen de Guadalupe”, repitió el actor con un aires melancólicos.
“Estamos listos para despegar, Pedro”, afirmó Vidal. Infante se acomodó en el asiento, se abrochó los gruesos cinturones de seguridad del avión  Consolidated B-24 Liberator y miró el reloj: eran las 7.30 de la mañana. Vidal echó a andar los motores del avión y en un par de minutos aceleraron por la pista.
El avión se sacudía de forma irregular. Lo que ni Vidal ni Infante esperaban era que una de las máquinas del avión fallara. Se elevaron a veinte metros de altura, mismos que empezaron a perder hasta impactarse al final de la pista. Se estaba poniendo punto final a la historia de Pedro Infante, el hombre que viajaría a la Ciudad de México para arreglar un asunto relacionado con su relación con la actriz Irma Dorantes.
El legado artístico de Pedro Infante sigue vigente. Pero tal vez lo sorprendente es cómomarcó al mundo del deporte. El municipio de Mérida, en Yucatán, donde murió el actor, realizará este día una carrera atlética de 5 kilómetros con motivo del aniversario luctuoso de Pedro Infante. Organizada por el Comité Municipal, la carrera es una más de las formas en las que se le recuerda al ídolo del Cine de Oro Nacional.
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Apenas el año pasado la motocicleta que Pedro Infante usó en las películas “A toda Máquina” y “¿Qué te ha dado esa mujer”, ambas de 1951, fue donada al museo de las motocicletas de Harley Davidson de la ciudad de Milwaukee, Wisconsin, donde se exhibirá junto a motocicletas históricas, como las de Elvis Presley y de la Segunda Guerra Mundial.











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