miércoles, 19 de enero de 2011

ENTRE ABOGADOS TE VEAS


DECÍA DON QUIJOTE A SANCHO: SI DOBLARAS LA VARA DE LA JUSTICIA, NO SEA POR EL PESO DE LA DÁDIVA, SINO POR EL DE LA MISERICORDIA.

El consejo que daba al gobernador de Baratavia, ni caso tendría que lo diera por quienes llevan la mala fama de llamarse abogados y ostentarse como tales con tristes hechos: depojos a una anciana en la miseria por orden judicial de timadores y malandrines.



Los abogados que están en nuestro derredor le quitan el dinero con la mano en la contura para "gastos en el juicio". Y los pobres desesperados de justicia ven a sus familiares pudrirse en prisión tras una sentencia torpe, estúpida y muy injusta. Pero, por falta de dinero, tras haber sido asaltados por estos léperos metidos a la "defensa" en tribunales corruptos, allí tienen que dejarlos para visitarlos de vez en cuando en esas horribles escuelas del crimen.
Por otra PARTE, estos rapaces ignorantes juran y perjuran que se atienen a la ética, cuando ni siquiera saben con qué se come.



Y así, aunque ustedes no lo crean, existen miles de códigos éticos para abogados. La CUESTIÓN ES QUE SI HAY TANTOS PRECEPTOS, sabemos que ninguno --o casi-- sigue el más benigno de estos dictados de una moral desfalleciente:
He aqui un resumen de algunas:

ABOGADOS DECENTES:

El profesional del derecho se debe a sí mismo y a su misión de auxiliar de la justicia otorgada por la ley, una conducta íntegra y ceñida a los parámetros de lo moral, de la equidad, desprendimiento de sus propios intereses con tal de favorecer plenamente aquellos del cliente que son siempre el motivo de su labor.

Mientras tanto, aclarando el gran número de abogados excepcionales e intachables con que contamos, es bien conocido que el abogado mexicano se caracteriza por ser engañador, falso, experto en artimañas dilatorias del proceso y sobre todo en cobrar sumas a veces inadecuadas con el trabajo ofrecido o realizado.

Este breve reporte puntualiza sobre cómo es el abogado que “debe” egresar de esta universidad, cómo es el abogado que plantea el Código de Ética del Abogado en nuestro país; lamentando que luego de esta lectura, quedará en nuestras mentes la sombra de la realidad: tanto abogado mediocre que nos circunda.

Yo he sido catedrático de Derecho en la UNAM y le he dado suma importancia al comportamiento moral del abogado.



La ética del profesional del derecho se rige por el Código de Ética del Colegio de Abogados.



Los deberes esenciales del abogado son: la probidad, independencia, moderación y la confraternidad. Partimos de que la probidad es la representación que hace un abogado a nombre de su cliente, la cual debe ser llevada con un alto nivel de dignidad. La independencia del abogado es propia del perfil de la carrera porque estamos ante un profesional liberal, que no se encuentra subordinado a un superior, sino a lo que sus principios y su preparación académica le pauten. La moderación implica en no incurrir en abusos, es obedecer ciertos parámetros éticos y morales que le exige su oficio.

No deberá olvidar que como auxiliar y servidor de la justicia, su cometido es defender los derechos de su cliente con diligencia y estricta sujeción a las leyes.



Función social del abogado: con el paso del tiempo el Estado comienza a observar que el resultado del proceso judicial no es extraño al interés, pues en todo proceso se encuentra la aplicación de la ley, o sea, el respeto de la voluntad colectiva. La sociedad espera que el abogado sea el sostén de sus instituciones jurídicas.

Sin embargo, hoy, ciertos abogados se caracterizan por su interés lucrativo por encima del interés social. Mientras tanto, nosotros creemos que el abogado debe ser un defensor del bien común y de la justicia, y que así dirija la conducta de los pueblos hacia la construcción de un orden social conforme a las condiciones de un ideal más humano, para lo que deberá despojarse de su egoísmo.

  • Debe ser un fiel intérprete de la ley, un guardián y defensor de los principios jurídicos, de la justicia y la verdad.
  • Debe actuar con serenidad y fe en la causa de su cliente.

  • Debe ser honesto, veraz, prudente.
  • Debe ser digno de fiar y de respeto, incapaz de cometer fraude.

En cuanto al cliente, el abogado tiene un compromiso especial con el cliente, debe actuar con responsabilidad y diligencia. Debe estar atento de los plazos legales respecto de los actos del procedimiento. Debe comprometerse a poner todo su esmero, su saber y habilidad para realizar una defensa útil.

Debe adoptar una actitud de servicio. Si por su negligencia pierde una causa es evidente que con ello comete una injusticia.

La Bondad De Su Papel Consiste, Sobre Todo, En La Absoluta Separación Entre Su Interés Personal Y El Del Cliente, En La Independencia Desapasionada Del Juicio Que Debe Conservar Frente A Su Cliente.

  • Los honorarios en el ejercicio de la profesión jamás deben ser abusivos.

    Asimismo, el profesionista debe tener una consideración muy especial con clientes de la tercera edad y con aquellos de escasos recursos sobretodo cuando se trata de legar su pensión a dependientes incapaces, niños, menores de edad, viudas que quedarían en el desamparo y es con esta clientela donde, en verdad, el abogado debe mostrar su humanismo y poner al servicio de esta clase menesterosa sus mejores conocimientos y habilidad en su desempeño en tribunales.

Conclusión

Hemos constatado que lo que plantean los textos legales, el Código de Ética e incluso la propia universidad son la descripción de un profesional ideal, con una probidad extraordinaria, más que un ejemplo a seguir.

'Ética y Abogado'

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