viernes, 21 de enero de 2011



Con la inauguración de la Biblioteca José Luis Martínez –ubicada en el emblemático edificio de la Ciudadela, sede de la Biblioteca de México José Vasconcelos—, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)-- dio inicio ayer a uno de sus proyectos culturales más ambiciosos: la adquisición de las bibliotecas privadas de destacados mexicanos que dedicaron gran parte de sus vidas a la conformación de acervos bibliográficos y documentales que preservan la memoria de México.

Con este proyecto, el de mayor envergadura en los dos años restantes del presente sexenio de gobierno, se buscará evitar que como ha ocurrido anteriormente las bibliotecas de reconocidos escritores, intelectuales y científicos salgan del país luego de ser adquiridas por universidades extranjeras.

Quedé muy impresionado con el modesto y claro, prístino discurso del Presidente Felipe Calderón. Me asombró la forma sencilla en que recordó sus días de estudiante de Derecho, en la Libre, cuando pasaba por el parque donde se encontraba la biblioteca que dirigía el inmortal filósofo José Vasconcelos. He aquí el vídeo completo de ese discurso que nos devuelve la confianza en un presidente que además de la "Guerra contra el Narco", es un hombre que ama la cultura, la promueve y la está salvando en estos momentos de crisis de valores.




En la ceremonia de inauguración de la biblioteca José Luis Martínez, el presidente Felipe Calderón entregó oficialmente a la sociedad mexicana el rico acervo reunido por el escritor, diplomático, historiador y bibliófilo José Luis Martínez a lo largo de siete décadas: 73 mil 500 obras, entre libros, colecciones y fondos hemerográficos digitalizados ya casi en su totalidad.

Este fondo, cuyo costo de adquisición fue de dos millones de dólares, ya puede ser consultado a partir de hoy jueves por los universitarios, los académicos y el público en general que se interese primordialmente en la literatura mexicana de los siglos XIX y XX, así como otros temas afines.




La memoria es frágil. Necesita amparo ante las constantes amenazas del tiempo. Los libros y los documentos del pasado están expuestos al rigor del polvo, al peligro de la dispersión, al persistente riesgo del olvido.

Por eso emociona ese afán de coleccionar libros y documentos a lo largo de su vida de gente tan prestigiada como la del Lic. Jorge Denegre Vaught Peña, historiador, bibliógrafo, poeta y editor de libros raros y antiguos, fundamentales para la historia de México, polígrafo como otros intelectuales que han dedicado sus esfuerzos a proteger los libros y los archivos que conforman la memoria de un pueblo.

Imposible olvidar a Carlos de Sigüenza y Góngora, quien puso en peligro su vida cuando entró al Palacio Virreinal cortando vigas y allanando puertas para salvar de las llamas las Actas del Cabildo durante el incendio que asoló a la Ciudad de México en 1692.



Igualmente conmovedora es la imagen de Benito Juárez durante la Intervención Francesa, marchando desde la capital hacia el Norte a paso lento, porque traía a cuestas 11 carretas que contenían los documentos del Archivo de la Nación.

Denegre Vaught y José Luis Martínez pertenecen a esa estirpe de hombres que han dedicado sus empeños a conservar la letra impresa, construyendo con pasión y paciencia sus ricas bibliotecas.

Él, con su modestia habitual, afirmaba ser parte de esa especie rara que son los que conservan los papeles.



Antenoche, informó en conferencia de prensa Consuelo Sáizar, directora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que la biblioteca de la Ciudadela será la primera de cinco que se crearán este año con el objetivo de resguardar el patrimonio literario e histórico de México.

"Inmersos en un mundo digital ya no hay una segunda llamada, si no guardamos las colecciones de papel hoy, mañana las perderemos", aseguró Sáizar.

Ayer mismo se instaló el Consejo Asesor de Adquisición de Bibliotecas, presidido por la propia titular del Conaculta e integrado por José Emilio Pacheco, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Juan Villoro, José Moreno de Alba, Joaquín Díez Canedo y Jorge Volpi, entre otros bibliófilos.

Por eso, el hijo de José LÑuis Martínez dijo que "la biblioteca de mi padre será el inicio de un proyecto amplio de incorporar otras bibliotecas importantes, aunque esto no haya sido aún mencionado por doña Consuelo ni conozco yo los detalles, pero de cualquier manera estos planes me parecen en verdad excelentes."


Finalmente, expresó:

"Esta biblioteca significa mucho para nuestra familia y es una bella contribución a la cultura de México. ¡Qué bueno que se quedó en nuestro país y no fue a parar a alguna universidad norteamericana como ha sucedido con tantas otras colecciones!"
Y como no: ct>
¡¡Con los dos millones de dólares que el gobierno pagó por la colección de libros, la familia Martínez, compró tres 3 casas!!

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