jueves, 3 de febrero de 2011

LAS BIBLIOTECAS EN MÉXICO


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La historia de las bibliotecas en México, un tema olvidado

Rosa María Fernández de Zamora


La historia de las bibliotecas en un país como México que tiene un rico pasado bibliotecario es muy necesaria.

Se expone especialmente el desarrollo de la investigación histórica realizada en los últimos diez años resaltando su gran aportación a la historia de la cultura mexicana y señalando que falta mucho por hacer a pesar de ese gran avance que es único en América Latina.


Si la aparición de las bibliotecas en México tal como hoy se conciben ocurre cuando llegan los españoles, las civilizaciones mesoamericanas desarrollaron las inscripciones o pinturas que se encuentran en los códices para transmitir su cultura. La necesidad de conservar esos manuscritos obligó a destinarles lugares para conservarlos conocidos como amoxcalli o bi bliotecas prehispánicas, siendo las más afamadas las que se encontraban en Texcoco y Tlaltelolco. Para la elaboración de los códices existieron los tlacuilos o escribanos cuyo oficio estaba muy extendido en el México prehispánico. Desgraciadamente esas bibliotecas fueron destruidas durante la conquista.


La presencia de los libros y las bibliotecas en México pronto cumplirá 500 años. El primer libro que se sabe que llegó a México fue el breviario que Jerónimo de Aguilar, el intérprete de Cortés, traía cuando naufragó en 1511. "Serán quinientos años de una historia deslumbrante en los que se tejen sueños y f rustraciones, proyectos y realidades, pero siempre años de lucha por crear una sociedad próspera y democrática" dice Ignacio Osorio.


México es un país que posee una de las tradiciones culturales más ricas y antiguas de América. Tal vez fue el primer país en que se fundó oficialmente una biblioteca, la de la catedral en 1534, fue el primero que contó con una imprenta (Juan Cromberger Juan Pablos, 1539) y por tanto en donde se imprimió el primer libro del continente ameri cano; el primero de la América continental en que funcionó una universidad (Real y Pontificia Universidad 1551 1553), el primero en que se compiló y se publicó una bibliografía nacional (Bibliotheca Mexicana, Eguiara y Eguren, 1755) y dueño de las bibliotecas más ricas y más grandes de la América española en la época colonial. Hay que asentar, sin embargo que durante la colonia, las bibliotecas fueron privilegio de los españoles y de los criollos, pero además de apoyar el dominio de ese grupo sobre indios y mestizos, sirvieron también para transmitir al nuevo mundo la cultura europea lo que dio como resultado el establecimiento de notables bibliotecas como la Palafoxiana, la Turriana y otras muchas.

Después de la independencia iniciada en 1810 y consumada en 1821, el país se vio envuelto en luchas interminables por el poder de conservadores y liberales que culminaron con el reestablecimiento de la República en 1867 y la dictadura de Porfirio Díaz de 1876 a 1910. Los liberales concibieron la biblioteca como instrumento de cultura y de progreso y proyectaron la fundación de la Biblioteca Nacional y de bibliotecas públicas en los estados como dice un investigador "para satisfacer una necesidad emotiva y romántica de contar con bibliotecas como símbolo de modernidad y de adelanto, independientemente de su utilidad pragmática". (1)

En el siglo XIX predominaron las bibliotecas de eruditos, "solemnes y venerables" que mas parecían museos que bibliotecas y restringidas muchas de ellas a un público elitista. En el México de entonces el 80% de la población mayor de 10 años era analfabeta.

Al triunfar la Revolución de 1910, se hace un esfuerzo por convertir al libro en un objeto al alcance de todos los ciudadanos, logrando su plenitud en la década de los años 20 cuando se crea la Secretaría de Educación Pública, con José Vasconcelos a la cabeza se abren más de 2500 bibliotecas públicas en todo el país y se publican miles de ejemplares de autores clásicos y libros técnicos que son repartidos en los lugares más lejanos. Sin embargo, como este proyecto careció de una estructura que le permitiera una permanencia, comenzó a declinar en los años cuarenta.

En los años cincuenta se inicia el ciclo de apoyo a las bibliotecas universitarias que a lo largo de los más de cuarenta años transcurridos manifiesta su desarrollo especialmente en las bibliotecas de la Universidad Nacional Autónoma de México. A la par que las bibliotecas universitarias, a partir de esos años surgen también importantes biblioteca s especializadas particularmente de organismos oficiales del campo científico tecnico, incrementadas más tarde al establecerse el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en 1970.

Las bibliotecas públicas resurgen a partir de 1983 al establecerse el Plan Nacional de Bibliotecas Públicas que ha permitido abrir mas de cuatro mil bibliotecas en todo el país. De todas estas importantes manifestaciones bibliotecarias, únicamente las bibliotecas públicas cuentan con un proyecto de investigación histórica. Ni las universitarias, ni las especializadas se han preocupado por estudiar su pasado.

En 1971, Nettie Lee Benson dijo que prácticamente en América Latina no existían obras de historia bibliotecaria y que las pocas que se conocen son listas de nombres de directores, número de volúmenes, tipo de materiales de una biblioteca en particular constituyendo más bien fuentes de datos históricos que verdaderas historias que traten sobre el pa pel de las bibliotecas en la comunidad que deben servir, su impacto, su trascendencia. Tampoco existen memorias y biografías de bibliotecarios.(2)

E

n lo que se refiere a México, efectivamente la historiografía bibliotecaria es muy escasa ya que sólo comprende alrededor de 50 títulos. La desaparición de los bibliotecarios eruditos del siglo XIX y principios del XX que se interesaron por los estudios históricos de las bibliotecas, especialmente de la Biblioteca Nacional, como fueron Cruzado, Payno, Iguíniz, Teixidor, y Carrasco Puente, provocó un gran vacío de conocimientos históricos. La profesionalización de los bibliotecar ios al establecerse las escuelas de bibliotecología en 1945 y en 1956, trajo como consecuencia que su preocupación prioritaria fuera la organización moderna de las bibliotecas y el estudio que todo ello implicaba, por lo que la investigación de tipo histórico se fue olvidando.

Es hasta la década de los ochenta cuando surgen dos instituciones con proyectos de investigación biblictecológica. Una es el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (CUIB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fundado en 1981 y la otra, la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) a partir de 1989 dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) que dentro de sus múltiples proyectos de apoyo al Programa Nacional de Bibliotecas Públicas 1983 1988 instituyó en la Dirección de Investigación y Desarrollo de Recursos Humanos el proyecto de Historia de las Bibliotecas Públicas en México.


Por su parte, el CUIB además de las múltiples investigaciones que han dado como resultado numerosos manuales, libros y cursos para apoyar el quehacer bibliotecario en México y la única revista de la especialidad publicada en el país Investigación Bibliotecológica, le ha dedicado también un espacio a la investigación histórica. La obras históricas más importantes que hasta ahora ha publicado son:

  • Un mundo poco visible. Imprenta y bibliotecas en el siglo XIX . Ramiro Lafuente, 1992.

En esta obra el autor intenta ofrecer una "historia del sistema de relaciones constituido por los agentes sociales directamente vinculados con la circulación pública de impresos. Sistema que incluye a escritores, artistas, editores, críticos, educadores, bibliotecarios y público..."(3)

  • Educación bibliotecológica en México 1915 1954. Estela Morales. 1989.

Comprende una historia de la educación profesional en México hasta 1954. La autora además de realizar una investigación bibliográfica utiliza testimonios orales de los principales protagonistas.

  • Mesa redonda: Las bibliotecas presentes en la vida de México; de Carranza a nuestros días. Comp. Estela Morales. 1986.

Los participantes presentan un panorama de los principales acontecimientos bibliotecarios del siglo XIX y del XX.

  • Las bibliotecas en los informes presidenciales: 1879 1988. Adolfo Rodríguez, 1990. Recoge lo que los presidentes de México han expresado en los informes que por ley deben presentar ante el Congreso.

Por su parte la Dirección General de Bibliotecas de la CEP, ahora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), durante 10 años initerrumpidos ha apoyado la elaboración de la historia de las bibliotecas públicas en México. El proyecto fue iniciado a finales de 1983 por Rosa María Fernández de Zamora, Directora de Investigación y Desarrollo de Recursos Humanos (1983 1986), con el apoyo de Ana María Magaloni, Directora general de Bibliotecas. Para empezar el proyecto hubo nececidad primero de redactar unos lineamientos que guiaran a los investigadores en su búsqueda histórica y segundo buscar a los investigadores idóneos para el mejor desarrollo de los trabajos proyectados.

El planteamiento inicial comprendió dos series, una general, la Historia de las Bibliotecas en México, formada por cinco volúmenes cuyo objetivo era presentar la historia general de las bibliotecas en México desde la colonia hasta la creación del Departamento de Bibliotecas de la SEP en 1921, a partir de entonces se centraría en el desarrollo de las bi bliotecas públicas de la SEP. A la fecha han aparecido los volúmenes que se ocupan de la colonia, del siglo XIX y de 1910 a 1940.


La otra serie es la Historia de las bibliotecas en los estados de la República Mexicana, cuya finalidad era narrar la historia de las bibliotecas en los 31 estados de México, iniciando con el desarrollo de las bibliotecas en general desde la época de la colonia y posteriormente ocuparse sólo de las públicas. Hasta ahora han sido publicadas las historias de 21 estados. Los lineamientos que se distribuyeron entre los posibles autores de las historias estatales contemplaban lo siguiente:

1. La finalidad de la investigación era la historia de las bibliotecas públicas en México. Así pues debían tener muy clara la conceptualización de biblioteca pública en México.

2. Para su desarrollo se solicitó seguir la cronología siguiente: Ä Epoca colonial Ä 1821 a 1910 Ä Período 1910 1940 Ä Período 1940 1964 Ä Período 1964 1983 correspondiente a los períodos histórico-políticos más significativos en México. De cada época debía contemplarse el contexto sociocultural que incidió en el desarrollo de las bibliotecas. 3. El contexto sociocultural debía tomar en cuenta los siguientes aspectos: Ä La composición de la población, su grado de alfabetización y su ocupación Ä El desarrollo económico del país Ä El entorno político del país Ä El ambiente cultural Ä Las instituciones educativas 4. La cuestión bibliotecaria debería abarcar los siguientes puntos: Ä La legislación y la organización administrativa que las apoyaba Ä Las políticas educativas y culturales a las cuales respondían Ä Las bibliotecas que se fundaron, su ubicación y edificios que ocuparon Ä Presupuesto con que contaron Ä Tipo de colecciones que tenían, su organización, personal, usuarios, servicios, etc. Ä Mencionar casos especiales de bibliotecas sobresalientes, personas, edificios. 5. Consignar las fuentes bibliográficas consultadas, los archivos y documentos revisados. 6. Incluir ilustraciones, mapas, cuadros, estadísticas, etc. A los investigadores de la serie general que debían ocuparse de una época específica se les solicitó tomar en cuenta los puntos 3 a 6.

La Dirección de Investigación organizó el proyecto de la siguiente manera: en el Distrito Federal se formó un equipo interdisciplinario de bibliotecarios e historiadores que trabajaron sobre los diferentes aspectos de las historias comprendidas en la serie de historia general de las bibliotecas, reuniéndose cada semana, trabajando en forma de seminario en el qu e todos participaban y aportaban sus ideas. Se mantuvo un constante contacto con las personas que se iban a dedicar a la historia de los estados y se procuró invitarlos a los seminarios del D.F.

Tal vez el momento más difícil al iniciar este apasionante proyecto fue responder a la pregunta ¿quién va a realizar estas historias? ¿el bibliotecario?, ¿el historiador? En ocasiones se pensó en combinar las dos especialidades, es decir que un bibliotecario y un historiador trabajarán juntos alguno de los temas, sin embargo esto no se dio. Para las historias estatales se pensó en los historiadores locales de más prestigio. Algunos de ellos fueron invitados y aceptaron, otros no. La serie de historia general quedó en manos de especialistas de la época.

El resultado es que la mayoría de las historias han sido hechas no por bibliotecarios, sino por historiadores. ¿Es que el bibliotecario no tiene capacidad de hacer una investigación histórica de su propia profesión? Creo que no es problema de capacidad, en muchos de los casos, sino de tiempo y de posesión de una cultura histórica sólida. Tiempo para adentrarse en la problemática histórica y todas las implicaciones de investigación que conlleva y posesión de esa cultura histórica necesaria que no le dan los estudios profesionales de bibliotecología sino que tiene que obtener por sí mismo.

De las 21 historias estatales y tres historias generales ya publicadas, 14 fueron hechas por historiadores, dos por un especialista en letras clásicas, tres por bibliotecarios con estudios formales de historia (Aguascalientes y Zacatecas escritas por Ramiro Lafuente y Jalisco por Helen Ladrón de Guevara) y las cinco restantes por bibliotecarios (Guerrero, Morelos, Chihuahua, Sonor a y Yucatán). Las historias estatales publicadas hasta ahora son:


  • Aguascalientes,
  • Baja California Sur,
  • Campeche,
  • Chiapas,
  • Chihuahua,
  • Guerrero,
  • Hidalgo,
  • Jalisco,
  • México,
  • Michoacán,
  • Morelos,
  • Nayarit,
  • Oaxaca,
  • Puebla,
  • Querétaro,
  • San Luis Potosí,
  • Sonora,
  • Tlaxcala,
  • Veracruz,
  • Yucatán y Zacatecas.

Los tres libros de la serie general son los siguientes:

  • Historia de las bibliotecas novohispanas. Ignacio Osorio Romero, 1986, 282p. El autor estudia las bibliotecas de las órdenes religiosas y las particulares que surgieron en el México colonial así como las de la Real y Pontificia Universidad, de la Real Academia de San Carlos dedicada a las artes plásticas, la del Real Colegio de Minería y la Biblioteca Turriana primera biblioteca pública de la ciudad de México que floreciero n en el siglo XVIII y dice "Contra las opiniones que suelen caracterizar a la cultura novohispana del siglo XVI como eminentemente medieval, resalta el hecho de que las bibliotecas creadas en esta época respondan a la concepción de la moderna biblioteca renacentista...Las bibliotecas novohispanas estuvieron al servicio de una clase social oligárquica blanca compuesta por europeos y criollos. Con excepción de un breve tiempo, en los años inmediatos a la conquista, en que grupos selectos de la nobleza indígena tuvieron acceso a la cultura europea, el libro y las bibliotecas fueron otro de los privilegios de la población blanca durante el período colonial... Las bibliotecas, tanto las "comunes" de conventos y colegios como las pa rticulares, reunieron valiosas colecciones de impresos y manuscritos...Al acercarnos a la segunda mitad del siglo XVIII el contenido de las bibliotecas empezó a cambiar, especialmente el de las particulares. En sus acervos aparecen con más frecuencia libros escritos en francés, italiano y algunos en lengua inglesa... Esta grandes bibliotecas fueron el legado bibliografico que Nueva España entregó al México independiente; sus acervos al momento de la independencia perdían actualidad y reflejaban los intereses ideológicos de épocas pasadas: pero en conjunto constituyeron los testigos y, muchas veces, los agentes de costosas batallas científicas e ideológicas a través de las cuales los novohispanos se adu eñaron, primero, de la visión europea del mundo y, en segundo término, elaboraron su propio proyecto histórico".(4)

  • Las bibliotecas mexicanas en el siglo XIX. Carmen Vázquez Mantecón, Alfonso Flamenco Ramírez, Carlos Herrera Bervera, 1987, 254 p. Los autores se ocupan en este libro de exponer y analizar las circunstancias políticas y culturales en que surgen y se desarrollan las bibliotecas en el México convulso del siglo XIX después de lograr la independencia, dedicando atención especial al establecimiento de la Biblioteca Nacional y de las bibliotecas públicas estatales. "De todo esto tratamos de da r cuenta en este trabajo ...En primer término, fueron rastreados los orígenes del proyecto de la Biblioteca Nacional desde el decenio de los veinte en aquel veleidoso siglo. Las historias que sobre este período se han hecho, descuidaron sin duda la revisión de documentos que aquí se incluyen y que modifican ciertamente la visión de aquellos reformistas . En seguida se presenta el panorama del libro, la biblioteca y el lector mexicano, frente a los intentos del Estado por crear una cultura pública...No solo porque el resultado final permite revisar la historia de la Biblioteca Nacional con otros ojos, sino por todo el panorama educativo y cultural que en torno al libro se han rescatado en estas páginas, creemos que con un grano más de arena hemos contribuido a esa historia nuestra de la civilización, que todavía está por escribirse." dice Carmen Mantecón.(5)

  • Las bibliotecas públicas en México: 1910 1940. Guadalupe Quintana Pali, Cristina Gil Villegas, Guadalupe Tolosa Sánchez. 1988. 485 p. En esta obra los autores se ocupan de un período muy importante de la historia de México que se inicia en 1910 con la Revolución Mexicana que al consumarse trajo importantes cambios en la vida de las bibliotecas públicas mexicanas, y con el surgimiento de la Secretaría de Educación Pública en 1921 se da por vez primera un fascinante movimiento bib liotecario promovido por el primer Secretario de Educación, José Vasconcelos "en el cual las bibliotecas públicas fueron consideradas por vez primera como elemento fundamental del proceso de educación del pueblo y como instituciones culturales vivas, dinámicas, abiertas a todos....Más que hacer un simple relato de los principales acontecimientos que en t orno a la vida de las bibliotecas se sucedieron en estos años, hemos querido recrear en este trabajo el ambiente social y cultural y en muchos de casos también el político en el que estas bibliotecas surgieron y se desarrollaron, y en el que pensaron y actuaron sus principales protagonistas. Creemos que sólo así puede comprenderse cabalmente el enorme esfuer zo por ellos realizado, la profunda significación de la obra bibliotecaria emprendida en aquellos años, una obra que aún hoy no dejamos de admirar y de la que se desprenden innumerables enseñanzas para nuestro presente y nuestro futuro culturales" señala Guadalupe Quintana.(6) No existe hasta ahora un estudio sobre las influencias que en las diferentes épocas recibieron las bibliotecas mexicanas para organizar sus colecciones y servicios, sin embargo puede decirse en general que en el período colonial las bibliotecas tenían presente las tendencias españolas, en el siglo XIX las francesas y ya en el siglo XX las de Estados Unidos. Este pod ría ser el tema de un estudio de biliotecología comparada muy interesante. En cuanto a estudios de personajes relacionados con las bibliotecas, solamente José Vasconcelos ha sido motivo de estudios realizados por Adolfo Rodríguez Gallardo y Linda Sametz. De esta última fue publicado el libro:


  • Vasconcelos, el hombre del libro; la época de oro de las bibliotecas. Linda Sametz de Walerstein. 1991. 227 p. En su obra la autora se ocupa de José Vasconcelos uno de los políticos del siglo XX más inteligente, interesante y controvertido que ha tenido México y promotor del uso del libro y de las bibliotecas en los años veinte. Linda Sametz dice "cuando, por iniciativa suya, el presidente Obregón funda la Secretaría de Educación Pública y lo nombra primer secretario, se opera un cambio radical en el país. Vasconcelos dedica entonces toda su capacidad y energía a brindar oportunidades de educación al pueblo entero, en todo el territorio nacional, a difundir la cultura y promover el arte".(7) Durante su gestion se abrieron más de 2500 bibliotecas públicas en todo el país. No se olvida que hacer la historia de las bibliotecas en México no es tarea fácil, el investigador se enfrenta a casi un vacío de información primaria y secundaria. Debe realizar una investigación amplia, compleja y profunda en fuentes primarias como archivos y bibliotecas, en las oficinas públicas, en los archivos de las propias bibliotecas, no siempre bien organizado s. Esos documentos debe leerlos con sumo cuidado, analizarlos con esmero e interpretar y comprender los acontecimientos en su justa dimensión. Por otra parte, se enfrenta también a una carencia de fuentes secundarias eficientes que le faciliten su trabajo: bibliografías generales y especiales, índices de revistas, de documentos, etc.

Hasta ahora la única evaluación de la historiografía bibliotecaria latinoamericana fue hecha en 1971 por Nettie Lee Benson, reconocida historiadora americana especializada en historia latinoamericana. En ella, como ya se mencionó, Benson asentaba la carencia de verdaderas historias bibliotecarias en América Latina porque las pocas existentes eran de caracter parcial a& uacute;n ocupándose de una sola institución. Al referirse a los historiadores del siglo XIX dice "en general, estaban demasiado ocupados con el pasado como para encarar la organización y preservación de materiales relativos a su propia época. No es esto cierto para todos los bibliotecarios, no solamente para los de América Latina?" y más adelante añade "La mayor parte de la historia que se escribe actualmente en América Latina se ocupa de la época colonial.

¿Por qué entonces debemos esperar encontrar buenas historias de las bibliotecas de América Latina que abarquen el último siglo y medio? ¿Es que no hay bibliotecas públicas universitarias o privadas en América Latina, dignas de s er consideradas dentro de la historia de las bibliotecas? Algunas, sin lugar a dudas. Pero hasta el presente, sus historias no han sido escritas." (8) Como puede verse, en veinte años México ha avanzado bastante en lo que se refiere a bibliotecas públicas, sin embargo, es mucho lo que falta por hacerse en bibliotecas universitarias, especializadas y particulares, por eso el subtítulo de esta ponencia: un tema olvidado.

Las bibliotecas universitarias mexicanas que ya han cumplido un número de años considerable proporcionando sus servicios, ofrecen necesariamente un campo muy rico para los estudios históricos que no ha sido explorado. Tal es el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuyo sistema agrupa a cerca de 170 bibliotecas, en el que la Dirección General de Bibliotecas y su Biblioteca Central han jugado un papel decisivo para su desarrollo y cuya historia aún no se escribe. En la misma situación está la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México y muchas más. Lo anterior se puede aplicar también a las bibliotecas especializadas cuya trayectoria histórica también se desconoce. Aún la Biblioteca Nacional está en espera de su completa y objetiva visión histórica. En 1976 realicé una modesta investigación sobre las bibliotecas universitarias que hasta ahora no ha tenido seguidores.

Pronto será publicado el libro La Asociación Mexicana de Bibliotecarios, notas para su historia que trata de dar una visión del desarrollo de la más importante agrupación profesional de México. Procede preguntamos ¿por qué ocuparse de la historia de las bibliotecas en esta época en que el deslumbramiento por la tecnología, el dominio del materialismo, del utilitarismo, de la mercadotecnia, la procupación por el futuro absorben todo el tiempo de los bibliotecarios?


Se dice que los pueblos voltean al pasado en las épocas de crisis, que la sabiduría histórica se impone a las colectividades como un saber útil y necesario. Además existe una legitimidad intelectual de conocer la historia de una profesión. La biblioteconomía como cualquier otra profesion tiene necesidad de conocer sus orígenes, de entender y saber porqué y cómo actuaron las bibliotecas existentes y las de otros tiempos y el papel que tuvieron dentro de las comunidades en que se desarrollaron; cuál fue su contribución al crecimiento cultural de la sociedad a que sirvieron. Necesidad de tener conciencia de nuestra propia identidad como bibliotecarios.

Linda Sametz dice en su libro sobre Vasconcelos "Por otra parte, está el hecho de que, a pesar de haber transitado por las aulas del Colegio de Bibliotecología de la UNAM durante mis estudios de licenciatura, no recuerdo que me hayan sido mostradas las raíces y los inicios de esta profesión en México, sin embargo, considero que las futuras generaciones requier en de este conocimiento para acercarse más a su profesión, para identificarse más con ella".(9)

Las historias de las bibliotecas mexicanas publicadas en los últimos diez años aún no han sido evaluadas críticamente, pero sin duda alguna contituyen la mayor aportación que en historia de las bibliotecas se ha hecho en el mundo hispanoamericano en general y en el mexicano en particular. Hasta donde se sabe en ningún otro país de la región se cuenta con este número de historias publicadas en años recientes.


NOTAS

(1) Rosa María Femández de Zamora. Siglo XIX. Mesa redonda. Las bibliotecas en la vida de México. De Carranza a nuestros días. p. 46

(2) Nettie Lee Benson. La historia de las bibliotecas en América Latina. Una evaluación crítica de su bibliografía. Apuntes bibliotecológicos. No. 3 1971. p. 4

(3) Ramiro Lafuente. Un mundo poco visible: imprenta y bibliotecas en México durante el siglo XIX. p.1

(4) Ignacio Osorio Rorhero. Las bibliotecas novohispanas. p. 257 y 260

(5) Carmen Vázquez Mantecón. Las bibliotecas mexicanas en el siglo XIX. p. 11 y 14.

(6) Guadalupe Quintana Pali. Las bibliotecas públicas en México: 1910 1940. p. 16 y 1 g

(7) Linda Sametz de Walerstein. Vasconcelos, el hombre del libro. La época de oro de las bibliotecas. p. 1

(8) Benson. Op. cit. p. 9

(9) Sametz. Op. cit. p. 2


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miércoles, 2 de febrero de 2011

bibloiotecas para intelectuales y para el pueblo


CALDERÓN ESTÁ ADQUIRIENDO BIBLIOTECAS SEÑERAS


El promotor cultural y famoso historiador Enrique Krauze fue el orador principal en el acto de la inauguración de la Biblioteca José Luis Martínez.
Dijo que la memoria es frágil. Necesita amparo ante las constantes amenazas del tiempo. Los libros y los documentos del pasado están expuestos al rigor del polvo, al peligro de la dispersión, al persistente riesgo del olvido.
Y yo agregaría que los libros están expuestos al agua, al fuego, a todos los elementos pero, principalmente, a la humedad y a ser pasto de roedores e insectos tales como la polilla, los ratones, cucarachas y, en fin, bacterias y microbios de toda índole.


Por eso Krauze dijo que le emociona recordar agradecido a quienes han dedicado sus esfuerzos a proteger los libros y los archivos que conforman la memoria de un pueblo.

Imposible olvidar a Carlos de Sigüenza y Góngora, quien puso en peligro su vida cuando entró al Palacio Virreinal cortando vigas y allanando puertas para salvar de las llamas las Actas del Cabildo durante el incendio que asoló a la Ciudad de México en 1692.


Igualmente conmovedora es la imagen de Benito Juárez durante la Intervención Francesa, marchando desde la capital hacia el Norte a paso lento, porque traía a cuestas 11 carretas que contenían los documentos del Archivo de la Nación.

José Luis Martínez pertenece a esa estirpe de hombres que han dedicado sus empeños a conservar la letra impresa, construyendo con pasión y paciencia su imponente biblioteca.

Él, con su modestia habitual, afirmaba ser parte de esa especie rara que son los que conservan los papeles. Yo añado—dijo Krauze– los que preservan la memoria.


El Fondo José Luis Martínez se adquirió por indicación directa al Presidente Felipe Calderón.

Señor, muchas gracias por su compromiso y muchas gracias por hacer realidad este sueño, finalizó el historiador del Siglo XX, Krauze.

“Mi padre tenía el gran temor de que a su muerte se dispersara su biblioteca y que fuera una, que como tantas otras bibliotecas, salieran del país o los hijos no la supiéramos cuidar bien; ahora realmente se ve cumplido el sueño de mi padre, de sus hijos y de todo buen mexicano”, declaro Rodrigo Martínez, hijo del bibliófilo jalisciense.

Los 73 mil 500 materiales —48 mil libros y tesis, 22 mil fascículos de revistas y 3 mil 500 ejemplares del fondo documental— se constituyen en la colección más completa, “única e irrepetible, de literatura mexicana de los siglos XIX y XX”, enfatizó, al definirla como una biblioteca de asuntos mexicanos.
El costo de la biblioteca que compone el Fondo José Luis Martínez fue de más de 21 millones 800 mil pesos.

La biblioteca fue adquirida en la gestión de Sergio Vela, a unos meses del fallecimiento de José Luis Martínez, instalada en dos crujías del recinto en La Ciudadela, cuyo trabajo arquitectónico estuvo a cargo de Alejandro Sánchez: una estructura que no toca el edificio original, ligera en acero, que prácticamente está montada, porque no toca los cimientos.
Entre las novedades que acompañan el Fondo José Luis Martínez está la instalación de un sistema de radiofrecuencia para la localización de los libros, en lugar de las etiquetas que se colocaban en el lomo de las obras.


Asimismo, el espacio cuenta con un sistema bioclimático que permite el control de la temperatura. “Lo que queremos es resguardar la biblioteca para ls futuras generaciones, por lo que prácticamente está digitalizado 90 por ciento. Diseñamos una biblioteca para el siglo XXI”, a decir de Consuelo Sáizar.

Como una forma de cubrir lo que la misma presidenta del Conaculta definió como una de las grandes lagunas de la política cultural, como es la preservación de las bibliotecas personales, se anunció que ya se trabaja en la instalación del Fondo Antonio Castro Leal en la Biblioteca México y ya están muy avanzadas las pláticas para adquirir la de Jaime García Terrés.




“Estoy convencida que si bien el libro electrónico no va acabar con el libro de papel, sí va a amenazar de manera muy seria las bibliotecas personales. Es por ello que hemos emprendido este propósito sin precedentes de empezar a albergar las grandes bibliotecas del siglo XX mexicano para las futuras generaciones”, a decir de Consuelo Sáizar. Agregó que la institución acoge el acervo de Martínez que es el más grande de literatura mexicana del siglo XX, y que incluye la obra completa de grandes como Juan Rulfo, Carlos Fuentes y Octavio Paz.
Informó en conferencia de prensa Consuelo Sáizar, directora del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que la biblioteca será la primera de cinco que se crearán este año con el objetivo de resguardar el patrimonio literario e histórico de México.
“Inmersos en un mundo digital ya no hay una segunda llamada, si no guardamos las colecciones de papel hoy, mañana las perderemos”, aseguró Sáizar.


Ayer mismo se instaló el Consejo Asesor de Adquisición de Bibliotecas, presidido por la propia titular del Conaculta e integrado por José Emilio Pacheco, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Juan Villoro, José Moreno de Alba, Joaquín Díez Canedo y Jorge Volpi, por mencionar a algunos.
Cuando se le preguntó al heredero Martínez qué era, a su modo de ver, lo más importante de la creación de la biblioteca con el nombre de su padre y con sus fondos bibliográficos, respondió que era ahora más fácil al público llegar a consultar los libros que fueron de su progenitor. Y agregó:


Considero que la biblioteca de mi padre será el inicio de un proyecto amplio de incorporar otras bibliotecas importantes, aunque esto no haya sido aún mencionado por doña Consuelo ni conozco yo los detalles, pero de cualquier manera estos planes me parecen en verdad excelentes.”

Finalmente, expresó:
“Esta biblioteca significa mucho para nuestra familia y es una bella contribución a la cultura de México. ¡Qué bueno que se quedó en nuestro país y no fue a parar a alguna universidad norteamericana como ha sucedido con tantas otras colecciones!”
Con los dos millones de dólares que el gobierno pago por la colección de libros, la familia Martínez, compró 3 casas.

Por cierto, se adquirió por indicación directa del Presidente Calderón durante la gestión del maestro Sergio Vela al frente del CONACULTA y por muy generosa colaboración de José Luis, Andrea y Rodrigo Martínez.


Es ahora el principio de un proyecto de grandes dimensiones que consiste en adquirir y conservar el mayor número posible de bibliotecas de figuras relevantes de la cultura mexicana.
En un hecho sin precedentes, en este país, nos proponemos albergar en este entrañable recinto el mayor número posible de bibliotecas personales para el bien la sociedad mexicana.


Bajo la premisa de que el libro electrónico no va a sustituir al libro de papel, pero conscientes que va a amenazar muy seriamente la conformación de las bibliotecas personales, el Proyecto Cultural del Siglo XXI mexicano que estamos diseñando se propone preservar los legados colectivos aprovechando la tecnología para su difusión.
Anoche, en la biblioteca de bibliotecas, como dijo Enrique Krause, el primer mandatario anunció que su Gobierno se propone adquirir por lo menos, un par de decenas más de bibliotecas de destacados personajes mexicanos, para evitar ese enorme acervo de cultura se disperse, se pierda o se quede encerrado en las paredes de una casa porque, es importante que esos libros estén al alcance de los mexicanos


Adquirida por el Estado mexicano a la familia Martínez en dos millones de dólares, esta colección estará abierta al público a partir de hoy tras haber sido catalogada, digitalizada y montada “como estaba en su casa” tras una inversión de 20 millones de pesos en su adecuación.


En el acto, el Presidente Calderón dijo que “la cultura es el alma de toda nación y principalmente de la nuestra; la cultura fortalece al país y nos permite enfrentar nuestra realidad y superar nuestros desafíos”, dijo anoche el presidente Felipe Calderón al inaugurar la Biblioteca José Luis Martínez.

Por ello, el Presidente adelantó que se esperan adquirir “un par de decenas más” de acervos personales de representantes de la cultura mexicana y alojar algunos en la Biblioteca de México, para convertirla en una “biblioteca de bibliotecas”.


Así, sin las clásicas tiras de papel en los lomos, sino unas etiquetas de radio frecuencia que permiten inventariarlos, localizarlos y hasta saber cuando están fuera de su lugar, los libros del acervo del historiador, editor, ensayista y diplomático José Luis Martínez (1918-2007) tomaron posesión ayer de los mil 150 metros lineales de libreros que tapizan dos crujías del recinto ubicado en La Ciudadela.

Un prisma de cristal con una fotografía del llamado “curador de las letras mexicanas” recibe al usuario que puede explorar las 73 mil 500 piezas, entre libros, tesis, revistas, fotografías, catálogos, cartas y mapas, reunidos en una vida y “con un gusto exquisito y cuidadoso”.

Estructuras de acero forradas de madera en forma de bastidores, tapancos, vitrinas que exhiben diplomas y reconocimientos, nichos que albergan los libros únicos, pequeños cuartos con computadoras, salas con sillones y mesas con tabletas para una lectura digital integran el espacio diseñado por el arquitecto Alejandro Sánchez.


”La lectura invita al vuelo”, dijo la artista plástica Betsabeé Romero, cuya instalación de 19 aviones color naranja con flores doradas, que parecen volar de manera elíptica cargando libros, con nombres y frases de diversos escritores cada uno, sorprende en uno de los recovecos más altos del recinto.
Adquirida por el Estado mexicano a la familia Martínez en dos millones de dólares, esta colección estará abierta al público a partir de hoy tras haber sido catalogada, digitalizada y montada “como estaba en su casa” tras una inversión de 20 millones de pesos en su adecuación.

“Este es un proyecto sin precedente en un país donde no existe la tradición de preservar nuestras bibliotecas personales. Queremos cubrir una de las grandes lagunas en la política de Estado. Es el comienzo de un proyecto de largo aliento que busca rescatar varios acervos”, comentó Consuelo Sáizar durante un recorrido previo por el espacio.


La titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) adelantó al finalizar el recorrido por las nuevas instalaciones que ya han comprado la biblioteca del abogado Antonio Castro Leal y están en pláticas con la familia del poeta y editor Jaime García Terrés, con la idea de dejar instalados cinco o seis acervos en otras crujías de la Biblioteca de México antes que termine el gobierno de Felipe Calderón, mismos que serán proyectados por un arquitecto diferente cada uno.
“No hay una segunda llamada. O las guardamos ahora o será muy difícil conseguirlas. Estoy convencida de que si bien el libro electrónico no acabará con el libro de papel, sí amenazará de manera muy seria a las bibliotecas personales. Una biblioteca es un proyecto de formación, tenerla a la disposiición de todos fortalece el proyecto cultural para el siglo 21″, agregó el señor Presidente.


Esa tarde de la inauguración quedó conformado el consejo asesor de adquisiones que evaluará qué biblotecas personales se comprarán. Lo integran, además de Sáizar, quien lo preside, José Moreno de Alba, Eduardo Matos Moctezuma, José Emilio Pacheco, Enrique Krauze, Jorge Volpi, Joaquín Díez-Canedo, Héctor Aguilar Camín, Ernesto de la Peña, Louise Noelle y Juan Villoro, entre otras personalidades.
Durante la inauguración también se pudo ver en el lugar a Ramón Xirau, Teodoro González de León, Marie José Paz, Javier Garciadiego, Rafael Tovar y de Teresa, Alonso Lujambio y Sergio Vela.

El fondo José Luis Martínez, que contará con ocho réplicas de la pequeña escalera de madera que su dueño utilizaba para alcanzar los ejemplares más alejados, estará abierto a todo el público de lunes a domingo, de 8:30 a 19:30 horas.

domingo, 30 de enero de 2011

UN POEMA AL ABUELO BIBLIÓGRAFO




Miscelanea DENEGRE VAUGHTBIBLIOTECA DENEGRE VAUGHT LA MEJOR DE MÉXICO →



HABLA JORGE SHAROUFF DENEGRE VAUGHT SOBRE SU ABUELITO






Jorge Sharouff Denegre-vaught también comentó el vídeo de Walter Livingston Vaught.

Jorge escribió:
“POEMA CORREGIDO Y AUMENTADO CON FINAL FELIZ !“



jeje, SALU2 CHIEFF!. TVO LUNES 12 : 30 df, en punto, please sip para ver a los defensores del bien jeje sip…

A JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA:



ASÍ CONSTRUISTE MENTES ALMAS Y CORAZONES; COMO EL COMPOSITOR FORJA CON LA GUITARRA ARDUA-MENTE SUS LETRAS EN CANCIONES, TÚ CONSTRUISTES PLATAFORMAS INTELECTUALES, PONIENDO A LOS HÉROES COMO BASE, ASÍ COMO LOS LIBRES Y
DIGNOS HOMBRES Y MUJERES QUE FUERON LUCES, PARA INDEPENDIZARNOS Y REVOLUCIONARNOS CON NUESTRAS RAÍCES LIBRES MILENARIAS Y AUTÓCTONAS… buenos por amarnos y salvarnos de la esclavitud sistemática e institucional.
PERO, ENTRE TANTA SABIDURIA, NO QUISISTE ESCUDRIÑAR entre tus vástagos y aunque lo preveías quisiste ignorar que UNO DE TUS HEREDEROS, saltaría de PRONTO, COMO tigre sanguinario que ENLOQUECE POR LA SED DEL PODER y la búsqueda en EXCESO de la riqueza material, CON LA ANSIEDAD DE POSEER MÁS QUE TODOS;


mas debía saber que NO TIENE soberanía legítima NI la TENDRÁ, PORQUE SE PUEDE despojar a sus hermanos de esas INMENSAS COLECCIONES DE LIBROS, Y, sin embargo, NO ENTENDER jamás LO MAS ELEMENTAL DE LA HISTORIA de nuestra Patria y menos aún del mundo.Y si aún lo llegara a poseer legítimamente y con la anuencia de sus hermanos, le faltaría el saber para preveer los males de nuestra nación y la sabiduría para obrar bien, en beneficio del pueblo como siempre lo hizo mi abuelo que pueso conocimientos y libros al servicio de la comunidad y el bienestar social, como lo demostrará mi Padre Lívingston.


COMO EL GENEROSO HUMANISMO QUE
EJERCIERON LOS PATRICIOS DE NUESTRA TIERRA, POR HERMANDAD CON LOS DESVALIDOS Y PURO PATRIOTISMO, AQUELLOS QUE EN VEZ DE QUERER ENRIQUECERSE A COSTILLAS DE LOS DESVALIDOS POR MEDIO DE LA FUERZA BRUTAL Y LA ACTITUD ABUSIVA Y ALTANERA,


EN VEZ DE ELLO, ENTREGARON AL CREADOR SU ALMA LIBRE, TRAS LA LUCHA SANGRIENTA POR LOS CAMPOS DE MÉXICO, en pos de su libertad.

HÉROES TALES COMO MORELOS Y ZAPATA, COMO PRIETO Y DEMÁS HOMBRES DE FUEGO Y su ETERNO ANHELO DE LA JUSTICIA, LA PAZ Y LA ARMONÍA..,

así tú que te dedicaste a su estudio y los igualaste en tu lucha contra el despotismo ilustrado.



¿CÓMO ALGUIEN IGNORANTE DE LOS DERECHOS
UNIVERSALES…

–¡EN SU PROPIA CASA Y DETRACTANDO y humillando a su FAMILIA!–

PRETENDE GOBERNAR TANTAS TONELADAS DE SABIDURIA ???

ES UN BURDO DESPERDICIO, UNA TRISTE GLOTONERIA, un egoísmo gigante…..

de un pequeño sátrapa inicuo.



YO NO LO SÉ ABUELO -HOMBRE -LIBRO, AMIGO SENCILLO DE SABIOS Y AJENOS, TÚ, AQUEL HOMBRE INSIGNE Y SABIO, QUE SENTABA A COMER A SU MESA, A ALGÚN TRABAJADOR, POR EJEMPLO, SIN PRETENSIONES, A DIFERENCIA de LOS QUE SE DECÍAN ADICTOS a mi Tío Jorge RaMERO, y zalameros y barberos proclamaban su lealtad al padre ¡¡¡HASTA LA IGNOMINIA?? y hoy apartados de ti, JR, viven a miles de kilómetros de distancia. Apartheid por el cual se mide su ingratitud y deslealtad pero que merece este tío por su soberbia y el maltrato conque atendió a hijos nacidos fuera de matrimonio.





Y ahora, arremete, ABUELO JORGE, contra mi padre y PRETENDE QUITARNOS LO QUE NOS CORRESPONDE Y MÁS por tratarse de TU HIJO FAVORITO, POR AFINIDAD DE CARACTERES INTELECTUALES Y SITUACIONES QUE SE FORJAN EN LOS genes y CORAZONES; AQUÉL, Lívingston, MI PADRE TERRENAL, QUIEN CONSTRUYÓ CONTIGO HISTORIAS DE ESTADOS, PUEBLOS Y CIUDADES, COMO LA HISTORIA DE CIUDAD DEL CARMEN, DE CHAMPOTÓN Y DE CAMPECHE, ENTRE CIENTOS DE LUGARES ESENCIALES PARA COMPRENDER EL DEVENIR DE SU TERRUÑO Y QUIEN TAMBIÉN ESTUDIÓ OTROS LEGADOS Y NACIONES, EN EL EXTRANJERO.
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DIME ABUELO, AL QUE TÚ LE TUVISTE MÁS FE, CONFIANZA Y MANTUVISTE ADMIRACIÓN A PESAR DE LOS AVATARES QUE CRUZÓ CUAL ÁGUILA, INQUEBRANTABLE AFECTO POR SU SENTIDO DE NOBLE DIGNIDAD, EN SUS EMBATES Y RECONOCIMIENTO POR SUS TRABAJOS Y EJERCICIOS SOBRE CUESTIONES INTELECTUALES QUE LE DABAS POR TAREAS DIARIAS, A TU LADO, EN TU BIBLIOTECA, Y LE CONCEDISTE JERARQUIA ENTRE ESPIRITUS MENSAJEROS Y BUSCADORES DE LA ETERNA VERDAD..,EN LOS CORAZONES:

TU HIJO MANUEL AUGUSTO WALTER LÍVINGSTON, MI PADRE TERRENAL,

A QUIEN LLAMASTE ASÍ PARA QUE OSTENTARA EL NOMBRE DE TUS MEJORES AMIGOS Y EN HOMENAJE A TU PROPIO PADRE, THOMAS LÍVINGSTON B.VAUGHT


NO PUEDO QUEDAR MÁS EN ESPERA, yo, TU SOCIO del LITERARIO ADN, EN ESTA ACCIÓN LEGAL Y JUSTICIERA… JEJE SIP

Y POR ESO ES QUE VAMOS CON TODO CONTRA EL PIRATUCO ESE, CHAPARRÓN MALA-PARTE jiji ups QUIEN ADMIRA A MAQUIAVELO, a BONAPARTE Y a PORFIRIO DIAZ, a ultranza, porque esos héroes supieron despojar, conquistar, reducir a la condición de esclavos a pueblos enteros dizque para beneficiarlos: ESTE TÍO NO VA A NINGUNA PA-ARTE……

¡¡POR DIOSSS….¡QUE SITUACIÓN TAN EXASPERANTE…!!

QUIEN PENSÉ MI TÍO Y QUE SE DECÍA COMO UN PADRE, INTENTANDO SUBSTITUTIR AL QUE ME ECHÓ AL MUNDO CON OPTIMISMO Y ALEGRÍA,

NOS HA MENTIDO, ABUELO, Y AHORA EMPEZAREMOS, A DARLE UNA LECCIÓN DE VIDA, PARA QUE AL CORREGIRSE PUEDA SÓLO ASÍ DIGNIFICA-
ARTE Y DIGNIFICARSE…..

SIP ABUELO, ÉSTA ES LA NUEVA ERA DE SANACIÓN, SANCIÓN Y ARTE,

GRACIAS POR DARNOS ESA HERENCIA QUE PESA EN EL MUNDO POR TANTA LUZ, DE HOMBRES-LUCES, QUE NECESITA CONOCER EL PUEBLO, YA, ENTONCES, RECUPERAREMOS, LO QUE NOS DEJASTE, MI QUERIDO ABUELO YEAH, TE HAREMOS CASO DESDE AQUÍ, AUNQUE NUNCA NOS HA PREOCUPADO, LA MATERIA, ENTENDEMOS LA TAREA…

Y A ESE HOMBRE SOBERBIO, VACÍO, SIN CULTURA EJEMPLAR, APAGADA POR SU PROPIO EGO Y MALA OBSESIÓN, LE DAREMOS A SU ABUSIVA E IGNORANTE DINASTÍA, LE DAREMOS TAL LECCIÓN Y PAPALINA, QUE SABRÁN QUIÉN TIENE LA RAZÓN….

PERO….ASÍ ES QUE EMPEZARÁN DESDE DONDE DEBEN, PARA APRENDER Y ESTUDIAR, Y EMPEZARÁN DESDE CEROOOO!!!…
HOO. ABUELO -LIBRO SALÚDAME A DIOS DESDE TU SITIAL EN EL CIELO, MI VIEJO, MI QUERIDO ABUELO….



YEAHH!, SALUDOS QUERIDO CHIEF, YEAHHH: ¡VAMOS CON TODO!

DONT WORRY SIP Ver más”
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